El arte urbano se ha convertido en una de las formas más vivas de expresión cultural en la Comunidad Valenciana. En Muro de Alcoy, uno de los municipios más comprometidos con esta corriente, los murales literarios creados por el artista Antoni Espinar han sido durante años un emblema del pueblo. Sin embargo, hoy su futuro es incierto.
Según el medio La Veu dels Llibres, el nuevo proyecto urbanístico del Parc del Batà podría implicar la eliminación o traslado de estas obras, poniendo en riesgo uno de los patrimonios culturales más singulares de Muro.
El valor cultural de los murales literarios
Los murales literarios de Muro no son simples pinturas en una pared. Cada uno de ellos rinde homenaje a grandes nombres de la literatura valenciana y universal: Ramon Llull, Ausiàs March, Joanot Martorell, Vicent Andrés Estellés, entre otros.
Estas obras, creadas por Antoni Espinar, combinan el estilo muralista con citas literarias, símbolos y elementos visuales que conectan el pasado con el presente. A lo largo de los años se han convertido en un espacio educativo y turístico, visitado tanto por vecinos como por amantes del arte urbano.
“Los murales son una herramienta didáctica y un recurso turístico que ha permitido poner Muro en el mapa”, destaca el artista.
El nuevo plan urbanístico que amenaza el legado artístico
El Ayuntamiento de Muro ha iniciado un proceso participativo para rediseñar el Parc del Batà, donde actualmente se ubican los murales. El objetivo es modernizar el espacio, mejorar su accesibilidad y crear nuevas zonas de convivencia.
Sin embargo, el proyecto contempla la posible demolición del muro que alberga estas obras o su traslado a otro lugar. Esta propuesta ha despertado preocupación entre entidades culturales, vecinos y artistas, que temen que la intervención borre una parte importante de la identidad visual y literaria del municipio.
Acción ciudadana y defensa del patrimonio cultural
Frente a esta posibilidad, organizaciones como Acció Cultural del País Valencià (ACPV) han manifestado públicamente su desacuerdo con la eliminación o traslado de los murales. La asociación ha solicitado que se mantengan en su ubicación original y que el nuevo proyecto urbanístico los integre como parte del diseño final.
ACPV y otros colectivos defienden que estas obras representan una conexión viva entre arte, literatura y comunidad, y que su desaparición supondría una pérdida irreparable para la memoria cultural del pueblo.
Además, varios vecinos y artistas locales han propuesto incluir los murales dentro del patrimonio artístico protegido del municipio, garantizando así su conservación a largo plazo.
Antoni Espinar: un artista que convirtió Muro en un libro abierto
El creador de los murales, Antoni Espinar, es uno de los muralistas valencianos más reconocidos por su capacidad para fusionar arte visual y literatura. Con su serie de murales literarios, Espinar logró transformar un muro gris en un recorrido poético y educativo al aire libre, donde cada obra invita a detenerse y reflexionar.
Sus murales no solo embellecen el entorno, sino que transmiten valores: amor por la palabra, respeto por la historia, identidad cultural y orgullo local. Por eso, la comunidad artística considera fundamental su preservación.
El arte urbano como espejo del alma de los pueblos
En los últimos años, el arte urbano ha demostrado ser mucho más que un recurso decorativo: es una herramienta de transformación social, identidad colectiva y educación cultural. Los murales de Muro son ejemplo de cómo el arte puede convertirse en un puente entre generaciones y un elemento que define el carácter de un pueblo.
Si desaparecen, no solo se perderán unas pinturas, sino un capítulo visual de la historia de Muro. Por eso, cada decisión en torno a su futuro debe tomarse con sensibilidad y respeto hacia quienes han contribuido a que este lugar respire arte y cultura.
Los murales literarios de Muro representan un diálogo permanente entre arte, literatura y ciudadanía. Son parte del alma de un municipio que ha sabido abrir sus paredes al conocimiento y a la belleza.
En tiempos donde el espacio urbano cambia rápidamente, conservar estas obras no es mirar al pasado, sino asegurar el futuro cultural de la comunidad.
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